1478–1541: Francisco Pizarro

Francisco Pizarro

Trujillo, Extremadura - Infancia y origen

Francisco Pizarro nació en Trujillo (Extremadura), probablemente en 1478, en el seno de una sociedad profundamente jerarquizada, donde el linaje, la legitimidad y la posesión de tierras determinaban el destino de las personas desde el nacimiento. Fue hijo ilegítimo de Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar, hidalgo de fortuna modesta pero orgulloso de su condición, y de Francisca González, mujer humilde, sin protección ni apellido que ofrecer a su hijo.

Trujillo, villa extremeña de economía ganadera y militarizada, fue uno de los principales viveros humanos de la conquista americana. De ella salieron Francisco de Orellana, Diego García de Paredes y varios miembros de la propia familia Pizarro.

La infancia de Francisco estuvo marcada por la marginalidad. No fue reconocido formalmente por su padre durante sus primeros años y creció en los márgenes de la casa paterna, dependiendo de parientes lejanos y de la caridad ocasional. Nunca asistió a escuela alguna. Permaneció analfabeto durante toda su vida, hecho que no fue obstáculo para su carrera, pero sí influyó en su carácter reservado y desconfiado.

Las crónicas tempranas lo describen como porquero, encargado del cuidado de animales en los campos que rodeaban Trujillo.

De aquellos años surgió un hombre poco dado a la palabra, resistente al sufrimiento, poco sentimental y extremadamente perseverante. Pizarro aprendió pronto que el respeto no se concedía: se imponía.


El salto al Atlántico

A comienzos del siglo XVI, Sevilla se había convertido en la gran puerta de salida hacia el Nuevo Mundo. Se cree que viajó a América hacia 1502, probablemente integrado en la expedición de Nicolás de Ovando.

En 1513, acompañó a Vasco Núñez de Balboa en la expedición que culminó con el descubrimiento del Mar del Sur. Tras la caída de Balboa, Pizarro supo mantenerse al margen de las luchas políticas, reforzando su imagen de hombre prudente y adaptable.

Panamá: hambre, fracaso y obsesión

En Panamá, Pizarro formó una sociedad con Diego de Almagro y el clérigo Hernando de Luque. Entre 1524 y 1528, organizaron varias expediciones hacia el sur del Pacífico, marcadas inicialmente por el fracaso y condiciones extremas de hambre.

El episodio de la isla del Gallo (1527) se convirtió en el momento fundacional del mito pizarrista. Ante la orden de retirada, Pizarro trazó una línea en la arena: solo trece hombres decidieron cruzarla para continuar hacia lo desconocido.

En 1529, firmó con Carlos I la Capitulación de Toledo, que lo nombraba Gobernador y Capitán General de Nueva Castilla.

Nueva Castilla

Cajamarca: el instante decisivo

El 16 de noviembre de 1532, Pizarro entró en Cajamarca con apenas 168 hombres. El encuentro con Atahualpa terminó en una emboscada rápida y violenta. El Inca fue capturado y, a pesar de reunir un rescate histórico en oro y plata, fue ejecutado el 26 de julio de 1533.

Gobernar lo inconquistable

En 1535 fundó la Ciudad de los Reyes (Lima), concebida como capital administrativa y puerto estratégico. Sin embargo, la rivalidad con Almagro desembocó en una guerra civil. Tras la ejecución de Almagro en 1538, Pizarro gobernó rodeado de enemigos y facciones disidentes.

Muerte y legado

El 26 de junio de 1541, un grupo de almagristas irrumpió en su palacio en Lima, donde murió asesinado defendiéndose espada en mano. Sus restos descansan actualmente en la Catedral de Lima.

Monumentos destacados:

  • Trujillo (España) – Estatua ecuestre en la Plaza Mayor.
  • Lima (Perú) – Monumento envuelto en controversia pública.

Cronología esencial

AñoEvento
1478Nacimiento en Trujillo
1502Viaje a América
1513Descubrimiento del Mar del Sur
1529Capitulación de Toledo
1532Cajamarca
1535Fundación de Lima
1541Muerte en Lima

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