Vicente Yáñez Pinzón: navegante del Amazonas y pionero del Brasil
Nacido en Palos de la Frontera en una fecha incierta del siglo XV, Vicente Yáñez Pinzón fue hijo de una estirpe marinera poderosa y experimentada, los Pinzón, dueños de barcos y de ambición oceánica. Desde joven navegó con su hermano Martín Alonso, y cuando Cristóbal Colón se presentó en el puerto onubense buscando apoyo para su atrevida empresa, los Pinzón no dudaron en sumarse.
Así, en 1492, Vicente capitaneó la carabela La Niña en el primer viaje colombino. Cuando la Santa María naufragó en la costa de La Española, La Niña se convirtió en la nave capitana, y fue Vicente quien, junto a Colón, regresó a la Península con la nueva del descubrimiento, mientras su hermano Martín, gravemente enfermo, se desviaba hacia Galicia para morir poco después.
Mientras el nombre de Colón crecía y se concentraba el monopolio de los viajes en su figura, Vicente quedó en la sombra. Pero cuando ese monopolio fue anulado en 1499, se convirtió en uno de los primeros en organizar expediciones de descubrimiento propias, junto a nombres como Hojeda, Niño, Guerra y Lepe.
El viaje de 1500: una costa desconocida, un río inmenso
Con el apoyo de su sobrino Arias Pérez Pinzón y otros familiares, Vicente armó cuatro carabelas y zarpó de Palos a principios de diciembre de 1499. Sus pilotos eran expertos: Juan Quintero y Juan de Umbría, que ya habían navegado con Colón. Desde Cabo Verde tomaron rumbo suroeste, y el 20 o 26 de enero de 1500 divisaron tierra firme a 8º S: el cabo de Santo Agostinho, extremo oriental de Brasil.

Lo bautizó como cabo de Santa María de la Consolación, y tomó posesión en nombre de los Reyes Católicos, siendo el primer europeo en llegar a las costas brasileñas, tres meses antes que Cabral. Costearon hacia el noroeste y descubrieron un río tan vasto y caudaloso que parecía un mar interior. Era el río Marañón, que más tarde sería conocido como Amazonas. Algunos, como Pompeu Sobrino, creyeron que podría tratarse del Orinoco, pero todo indica que fue, en efecto, el gran Amazonas.
Durante semanas, navegaron a lo largo del litoral de las actuales Guayanas, recorriendo unas 300 leguas hasta llegar a Paria, ya explorada por Colón. De allí se dirigieron a La Española, donde arribaron el 23 de junio de 1500, y luego a las Lucayas, donde perdieron dos carabelas. A pesar de las adversidades, Vicente regresó a España el 30 de septiembre de 1500, cargado con palo de tinte, animales desconocidos, supuestas especias y esclavos.
Había recorrido 600 leguas de costa —más de 3.600 km— y confirmado que se hallaban ante un nuevo continente, no una serie de islas. Pero el resultado económico fue escaso: pérdidas humanas, naufragios y poco beneficio tangible. Aun así, los Reyes Católicos le reconocieron el mérito y le concedieron en 1501 el gobierno de la costa desde el cabo de Consolación hasta el río de la Mar Dulce (Amazonas), aunque esta zona correspondía al hemisferio portugués según el Tratado de Tordesillas, lo que impidió que Pinzón volviera a organizar una nueva expedición.
Últimos viajes y descubrimientos ignorados
En 1505, Vicente intentó colonizar Puerto Rico y fundar allí una fortaleza. Aunque no logró establecerse, sí reconoció la isla y soltó ganado, sentando bases para futuros asentamientos. Fue nombrado gobernador y capitán general, y participó en la sumisión de La Española junto a Nicolás de Ovando.
En 1507, se celebró en Burgos una junta histórica entre los mejores marinos del momento: Pinzón, Juan Díaz de Solís, Américo Vespucio y Juan de la Cosa. Allí se diseñó una nueva expedición al oeste de las Antillas, en busca de un paso a la Especiería. En 1508, junto a Solís, Vicente recorrió las costas de Honduras, descubrió la bahía de la Natividad, el río Dulce y, posiblemente, la costa oriental de Yucatán.
Regresaron en 1509, pero las disputas con Solís eclipsaron los descubrimientos. A pesar de haber llegado antes que Hernández de Córdoba a Yucatán, su hallazgo fue olvidado y atribuido a otros años más tarde.
El silencio final
Tras 1510, Vicente Yáñez Pinzón desaparece progresivamente de las crónicas. Se menciona que declaró en los Pleitos Colombinos, y su última aparición documentada es de 1514. Se cree que murió en 1515, tal vez en Triana, tal vez en el mar, como muchos de los suyos. Su figura, sin embargo, ha quedado para la Historia como uno de los grandes navegantes del Renacimiento hispánico: el descubridor olvidado del Amazonas, el pionero de Brasil, el capitán silencioso de La Niña.